lunes, 6 de febrero de 2012

Realidad

Cuando me siento vulnerable o un poco afiebrada sin pensarlo dos veces abrazo a dos de mis peluches. Son super suavecitos y apretables. De cierta forma me hacen sentir protegida, aliviada y con ganas de descansar. Mi papá dijo que yq estaba grande para tener tantos peluches, puede que tenga razón pero por el momento son necesarios. No quiero dejar de trabajar, ni tampoco llegar a santiago el 24. Ay vida, escoje un camino cualquiera PERO QUEDATE AHI POR LA MIERDA.

Quesitou

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