jueves, 1 de julio de 2010

Martes por la tarde.

El apresurado camino que habíamos construido, se precipitó sin previo aviso. Fue ese martes por la tarde que entendí que nuestras manos se soltaron, quizás para siempre, quizás solo hasta mañana, quizás no debería preguntar tanto. Sí, seguimos por el mismo camino, en la misma dirección, (magnitud y sentido) pero hay una enorme pared, imposible de saltar, que más de una vez al día me hace caer en la desesperación y en la frustración, porque no entiendo como ayudarte, no entiendo como hablarte, no sé que hacer para que las cosas mejoren, para que las cosas sigan el flujo que decidimos ese martes por la tarde.

Susodicho martes por la tarde.

Demasiado tiempo y poco colegio me ayuda pensar, el mundo pesa el doble y poco a poco la soledad solo se incrementa. Alfinal estoy igual de sola e indefensa que al principio, como cuando entré a la sala del IIIB y el Vicente gritó. Eso cambió mi vida, totalmente. Solo que ahora por cada metro cuadrado encuentro 8 Vicentes y todos gritan al mismo tiempo. Me dan miedo los ruidos fuertes u_u

Quesito busca terapeuta y un amigoqueperdióaquelmartesporlatarde.

No hay comentarios: